El conflicto por los colectivos está lejos de resolverse. Pese a que hace dos semanas la Unión Tranviaria Automotor (UTA) dejó sin efecto el paro sindical, en una negociación algo menos apasionante que el cierre de listas de Unión por la Patria pero igual de caótica, resuelta al filo de la medianoche, la llama podría volver a encenderse hacia el fin de esta semana.
Es que las empresas aseguran que no tienen el dinero para pagar el medio aguinaldo este viernes 30 ni las nuevas escalas salariales el cuarto día hábil de julio, dado que el Ministerio de Transporte fijó unilateralmente y por fuera de la paritaria los aumentos, algo que está siendo cuestionado legalmente por los dueños de los colectivos.
Por fuera de las tensiones habituales entre patrones y empleados, en las cámaras de empresarios tienen bien considerado a Roberto Fernández, el secretario general de la UTA, quien, dicen, sabe medir el toma y daca para mediar entre las demandas de sus representados y la normal prestación de los servicios públicos de transporte en la Ciudad y el Gran Buenos Aires.
Fernández tiene una gran relación con Massa, la llave para abrir la Tesorería del Estado y resolver el conflicto, por lo que la sangre no debería llegar al río.
Mientras tanto, este sábado 1 de julio volverán a subir las tarifas de los colectivos y trenes un 8%, por lo que el boleto mínimo saldrá $ 50,06 en los colectivos y entre $ 24,31 y $ 31,46 según la línea de tren en el AMBA.
En los primeros cinco meses de 2023 (enero-mayo), los subsidios a los colectivos totalizaron $ 112.757 millones, con un salto real del 18,7% interanual, mientras que a los trenes alcanzaron los $ 106.553 millones, con un aumento real del 1,9% interanual, según el Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA y el Conicet.
El Cronista

