La conducción de la central obrera prefirió esta iniciativa al paro nacional. También se sumará a la movilización universitaria y por la tierra del próximo jueves 15.
La Confederación General del Trabajo (CGT) confirmó una movilización para el próximo jueves 8, a las 15:30, hacia la sede de la Secretaría de Industria —antiguo Ministerio de la Producción—, en la avenida Roca 651, en el centro porteño. La decisión se adoptó en la sede del sindicato de la construcción (UOCRA), donde la cúpula sindical resolvió postergar un paro nacional y continuar con su plan de lucha escalonado «contra la política económica» del gobierno de Javier Milei.
Bajo el lema “Las Malvinas son argentinas, la industria nacional también”, la marcha apelará a un diseño y tipografía que emula la ya famosa bandera por las Malvinas exhibida por la Selección argentina tras el partido con Inglaterra durante el reciente Mundial.
La movilización será la cuarta acción coordinada con otras organizaciones tras las protestas del 22 de julio por los jubilados, el 7 de agosto por San Cayetano y el 20 de agosto por los endeudados.
Tiempo consultó a diversas organizaciones empresarias que agrupan a fábricas y sectores industriales compuestos por pymes. No encontró respuestas favorables a una adhesión o participación en la marcha.
Esta marcha estará emparentada con la que una semana después se realizará al Congreso convocada primero por los docentes y estudiantes universitarios y a la que se sumó el rechazo al fallo de la Corte Suprema que dejó vigente el artículo del DNU 70/23 que derogó la Ley de Tierras. Tras esa sentencia, la central obrera acusó a los jueces supremos Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti de poner en venta al país. La central obrera ratificó que se sumará a esta movilización.
La Confederación General del Trabajo (CGT) confirmó una movilización para el próximo jueves 8, a las 15:30, hacia la sede de la Secretaría de Industria —antiguo Ministerio de la Producción—, en la avenida Roca 651, en el centro porteño. La decisión se adoptó en la sede del sindicato de la construcción (UOCRA), donde la cúpula sindical resolvió postergar un paro nacional y continuar con su plan de lucha escalonado «contra la política económica» del gobierno de Javier Milei.
Bajo el lema “Las Malvinas son argentinas, la industria nacional también”, la marcha apelará a un diseño y tipografía que emula la ya famosa bandera por las Malvinas exhibida por la Selección argentina tras el partido con Inglaterra durante el reciente Mundial.
La movilización será la cuarta acción coordinada con otras organizaciones tras las protestas del 22 de julio por los jubilados, el 7 de agosto por San Cayetano y el 20 de agosto por los endeudados.
Tiempo consultó a diversas organizaciones empresarias que agrupan a fábricas y sectores industriales compuestos por pymes. No encontró respuestas favorables a una adhesión o participación en la marcha.
Esta marcha estará emparentada con la que una semana después se realizará al Congreso convocada primero por los docentes y estudiantes universitarios y a la que se sumó el rechazo al fallo de la Corte Suprema que dejó vigente el artículo del DNU 70/23 que derogó la Ley de Tierras. Tras esa sentencia, la central obrera acusó a los jueces supremos Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti de poner en venta al país. La central obrera ratificó que se sumará a esta movilización.
La destrucción en cifras
El eje del reclamo responde al severo diagnóstico sobre la caída del aparato productivo. Según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y de la Unión Industrial Argentina (UIA), el sector manufacturero sufrió la pérdida de más de 100.000 puestos de trabajo formales y el cierre de más de 4000 fábricas desde finales de 2023.
A esto se suma el reporte del Centro de Estudios de la UIA, que constató que la actividad industrial cayó un 5,7% interanual en agosto y acumula un retroceso del 3,0% en los primeros ocho meses de 2025, situándose un 11% por debajo de los volúmenes de 2022 y 2023.
Jorge Sola, secretario General del Seguro e integrante del triunvirato de conducción de la CGT, advirtió que la apertura indiscriminada de importaciones destruye la producción local y exigió un modelo enfocado en la generación de empleo genuino.
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