JORGE MACRI, ANTES DE LA TORMENTA

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En el entorno de Jorge Macri ya piensan en la reelección: le disputan la agenda a La Libertad Avanza, preparan inauguraciones y barajan dos escenarios. Si hay acuerdo con Milei, quieren encabezarlo, y para eso necesitan llegar fuerte a marzo; si no acuerdan con los libertarios, el PRO buscaría una PASO para ganarle a Larreta.

A un año de las urnas, todo oficialismo jura que no piensa en ellas, y el gobierno porteño cumple con la regla. “Estamos enfocados en la gestión. La estrategia electoral todavía no la diseñamos”, dice alguien de la mesa chica de Jorge Macri en diálogo con El Economista.

En la misma charla, la persona repasa la agenda de seguridad y espectáculos con la que el jefe de Gobierno compite con La Libertad Avanza, las obras que piensa inaugurar y la mejora de la imagen de Jorge Macri. 

Aunque alega no tener plan electoral, el mapa de 2027 está bastante dibujado.

Sin Adorni

El escenario político cambió con la caída de Manuel Adorni, el hombre que en mayo de 2025 relegó al PRO al tercer puesto en su propio distrito. En junio de 2026 dejó la Jefatura de Gabinete de Milei, investigado por presunto enriquecimiento ilícito, y con él se fue el nombre que los libertarios tenían para la Ciudad.

En el entorno de Jorge Macri creen que Pilar Ramírez, la armadora porteña de Karina Milei, la colgó. “La caída de Adorni nos vino muy bien. Ellos se quedaron sin candidato, y Pilar Ramírez no supo entender que la candidata natural era ella. Tendría que haberse dado cuenta de que Adorni no era y empezar a posicionarse. No construyó, no creció. Hoy la medimos y nadie la conoce en la Ciudad. Es una anécdota”, alegan en el equipo de publicidad de Jorge Macri.

Aun así, admiten que la candidatura libertaria se decide lejos de la Legislatura porteña: “Si Milei resuelve ir por afuera y la elige, será Ramírez“. ¿Habrá carteles en la calle en los que se lea “Pilar es Javier”?

Con respecto a Patricia Bullrich, cerca de Jorge Macri recuerdan que a la senadora no le entusiasma gobernar la Ciudad. En el entorno de Bullrich hay quienes la empujan a esa pelea, convencidos de que la ganaría con comodidad, y que ella les responde: “Para arreglar lamparitas y pozos no estoy“. 

A eso se suma la cuenta de los años. Un mandato en la Ciudad la dejaría lejos de una candidatura presidencial. Igual, en el oficialismo porteño nadie la descarta.

Triangular a los violetas

Sin Adorni enfrente, el macrismo porteño encontró otra manera de pelear con los libertarios al quedarse con parte de sus banderas. 

“Tenemos un solapamiento de electorado. Es verdad que les triangulamos la agenda y que nos apoderamos de algunas cosas de ellos”, dice un publicista de la mesa chica de Jorge Macri. 

Tras la paliza que recibieron los demócratas en las legislativas de 1994, el consultor Dick Morris le propuso a Bill Clinton una estrategia que bautizó como triangulación. La imagen era la de un triángulo. En las dos puntas de la base estaban los demócratas y los republicanos, y Clinton debía ubicarse en el vértice de arriba, por encima de la pelea entre los dos partidos. Con esa estrategia, en 1996 fue reelecto.

En el Reino Unido, Tony Blair ya había ensayado algo parecido con una frase sobre el delito que todavía se cita en Westminster, “duros con el delito, duros con sus causas”. La versión porteña se llama “ley y orden”.

“La Ciudad del caos, el desorden y el vale todo se terminó. Los porteños no queremos vivir como en lo peor del conurbano”, señaló en marzo Jorge Macri al abrir las sesiones ordinarias de la Legislatura y así tomó una bandera de LLA. 

Jorge Macri tardó en encontrar su tercer vértice. Hoy lo arma con ideas tomadas de La Libertad Avanza, como la baja de impuestos y la mano dura, y con una versión más dura de las banderas del PRO. Con esa mezcla busca dos cosas a la vez, dejar a los libertarios sin temas propios y diferenciarse de Larreta, su antecesor.

Su primer año y medio fue cuesta arriba, y un colaborador de la campaña por la reelección jorgista lo atribuye a la herencia: “Larreta dedicó sus últimos 500 días en el cargo a la campaña presidencial y no dejó obras empezadas ni proyectadas. Entre la decisión de hacer un puente y el inicio de la obra pasan unos ocho meses de licitaciones, presupuestos y llamados que a veces quedan desiertos. Jorge no podía mostrar nada porque estaba todo por hacer”.

Pasado ese arranque, Jorge Macri encontró una veta en los desalojos, en la baja de impuestos, en el lema de la prioridad porteña y en el discurso de ley y orden. Esa última consigna tenía dueña. Patricia Bullrich solía adjudicarse haber sacado los piquetes de la Ciudad, aunque en el oficialismo porteño aseguran que fue un trabajo conjunto. En diciembre de 2025 dejó el Ministerio de Seguridad para asumir en el Senado, y su sucesora, Alejandra Monteoliva, no la recogió. Jorge Macri sí. Ley y orden es su mantra. 

Ley, orden y la Noche de las Librerías

“Para poder hacer espectáculos y que la gente disfrute del aire libre y de los espacios públicos, en la Ciudad tiene que haber orden y se tiene que garantizar la ley”. La Cultura y los espectáculos masivos están conectados con la narrativa de ley y orden, explican en el oficialismo porteño.

Y suman un número: “La mano dura en seguridad está muy valorada por los vecinos de Buenos Aires. El 70% de los porteños se siente seguro en su barrio. Eso quiere decir que hay gente que, aunque no nos votaría, igual se siente segura”.

“Entretenimiento, cultura, deportes: es una agenda muy potente en una ciudad como Buenos Aires. Más ahora, que llega el buen clima y empiezan a usarse los parques y las plazas. Tuvimos la Noche de las Embajadas, después viene la Noche de las Librerías. Hay mucho movimiento en la Ciudad”, dice la misma persona.

La voz que trabaja para Jorge Macri hace el número de una salida en pareja: la cena, el teatro, la nafta y el estacionamiento ya rondan los $200.000. Con esos precios, la cartelera gratuita de la Ciudad vale votos. “El porteño goza y disfruta de las políticas públicas vinculadas a la cultura“.

En el PRO también miran a quiénes les afectan esos precios. Hablan del jubilado que apostó por Milei y hoy no llega al alquiler, y del que salió a buscar un segundo o un tercer ingreso para no caerse de la clase media. “Mucha gente votó a Milei con muchísima esperanza de que rompa el Estado, de que sea anticasta, pero no de que le rompa toda la economía personal”. La pregunta que se hacen en el gobierno porteño es cuánto queda en la Ciudad de esa base violeta.

Puentes, subtes y El Niño

Para una campaña hacen falta obras que se vean, y en la mesa chica de Jorge Macri tienen la lista a mano. 

La ampliación del puente Labruna, junto al Monumental, estará terminada en un mes. La línea F de subte, que unirá Barracas con Palermo, se adjudicará antes de fin de año, y los trabajos empezarían en los primeros meses de 2027.  

Ya avanza el Anillo La Pampa, el túnel vehicular de doble mano entre Figueroa Alcorta y la Costanera. 

En Villa Urquiza están el paso bajo nivel de Álvarez Thomas y la reconversión en plazas de terrenos ferroviarios abandonados. La lista se cierra con el trambús, cuya primera línea irá de Nueva Pompeya a Aeroparque y que todavía no arrancó.

El Niño, el fenómeno que en esta región suele traer lluvias por encima de lo normal, se anuncia para el verano. 

Cerca del jefe de Gobierno aseguran que esta vez hicieron los deberes: “Se trabajó mucho en el plan hídrico y se adelantaron obras. Ahora terminamos algunas que estaban programadas para 2028. Se ampliaron los ductos pluviales, los de desagüe, además de lo que se hizo en los arroyos Maldonado, Cildáñez y Vega. La Ciudad está bien preparada por si llega una lluvia muy prolongada o una crecida del río“.

River o Boca

Si La Libertad Avanza va por afuera, el oficialismo porteño tiene un plan alternativo. Una PASO. 

Las primarias de la Ciudad siguen vigentes, y para suspenderlas hacen falta dos tercios de la Legislatura. “Nosotros —dice un funcionario macrista— no las podemos suspender, lo tiene que hacer la Legislatura. Hay que juntar los votos y creo que no están. Alcanza con que el peronismo y la izquierda no estén a favor. El peronismo necesita las PASO, y la izquierda también, para ordenarse”.

Un colaborador de la campaña por la reelección de Jorge Macri va más lejos: “Jorge quiere que haya primarias. Una PASO legitima y con un triunfo sobre Horacio, además, valida la gestión porque demuestra que la Ciudad está mejor de lo que Larreta sostiene“.

Para ese colaborador, el rival de una PASO tiene nombre: “Es Horacio. Jorge tiene el aparato y, como sea, le gana“. 

Mauricio Macri preferiría otros apellidos para esa interna, como Guillermo Dietrich o Fernando de Andreis, pero ninguno de los dos está dispuesto a enfrentar a su primo Jorge.

A Horacio, en el círculo de Jorge Macri ya lo veían desenfocado. Ahora suman una explicación: “El enojo lo puede todo, se le nota y lo tiene errático. Larreta todavía cree en una avenida del centro, pero los porteños votan de un lado o del otro. Lo que demuestran todas las elecciones es que acá mandan los extremos: River o Boca, blanco o negro. Hoy Larreta es perdedor en cualquier escenario de PASO, en cualquier espacio. En una PASO dentro del peronismo pierde con Santoro, seguro, y también con otro candidato peronista. Lo mismo le pasa de este lado. No le veo ángulo para que pueda hacer algo“.

En el equipo de campaña de Jorge Macri descartan, además, un acuerdo de Larreta con Santoro: “No va a pasar. Primero se van a matar por las listas. Hay demasiadas caras que quieren encabezar de Ocaña a Lammens. Y aun si las cúpulas se entendieran, la base no acompañaría. Pueden cerrar arriba, pero el electorado no. El votante de Horacio no va a votar a Mariano Recalde ni a Santoro“.

¿Y si Larreta llega a la segunda vuelta? “Si cierra con el peronismo, llega al balotaje. Pero el peronismo tiene un techo del 30%. Aunque le sume los votos de Horacio, en un balotaje le ganamos“. 

Si Larreta pierde una PASO con Jorge, imaginan en el oficialismo porteño, su bloque quedaría reducido a la mitad —él, Emmanuel Ferrario y Guadalupe Tagliaferri— y el resto cerraría con el jefe de Gobierno.

En el larretismo insisten con el argumento de la segunda vuelta y le agregan una lectura sobre la estrategia del jefe de Gobierno: “Horacio es el más competitivo en el balotaje. Jorge lo sabe, por eso polariza más con nosotros que con el kirchnerismo”.

En el entorno del jefe de Gobierno repiten que en la Ciudad no hay lugar para tres, pero sin acuerdo con los libertarios su plan necesita a un segundo: una PASO que lo legitime exige un rival con peso propio, y el que tienen más a mano es Rodríguez Larreta. Para que haya superclásico hacen falta dos.

Un fantasma colorado

En el macrismo porteño miran de reojo otra variable, y es pelirroja. Desde la salida de Adorni, la Jefatura de Gabinete de Milei está en manos de Diego Santilli. 

En el equipo de reelección de Jorge Macri evalúan que el Colo debería ser el candidato de la unidad en la provincia de Buenos Aires, porque es el único que le garantiza al Presidente los 25 puntos bonaerenses que necesita para un segundo mandato. Pero la provincia está áspera para el oficialismo nacional. Cuentan que un aspirante a intendente de Morón ya no puede recorrer Morón Sur sin que lo insulten votantes de Milei.

Si la provincia se le complica, la Ciudad podría tentarlo a Santilli. Conoce el distrito, fue ministro de Seguridad y vicejefe de Gobierno de Larreta. 

“Si Santilli se lanza en la Ciudad, automáticamente se alinea buena parte del PRO. Tiene buena imagen y mide bien”, advierten. Y suman dos públicos que, según esa lectura, estarían disponibles: “Un macrismo mauricista desencantado con la gestión de Milei y un militante de Horacio que ve que no arranca, porque no superó los 8 puntos”.

Los números de DC Consultores, la consultora del politólogo Aníbal Urios, matizan ese diagnóstico. En su última encuesta en la provincia de Buenos Aires, relevada entre el 24 y el 29 de octubre sobre 1.570 casos, Santilli tiene la imagen positiva más alta de los dirigentes medidos, con 47,9% contra 41,3% de negativa. Supera a Milei, quien registra 42,2% de positiva y 56,6% de negativa, y a Kicillof, con 29,8% y 68,5%.

Con esos números, Santilli tiene pocos motivos para cruzar la General Paz.

Llegar fuerte a marzo

El otro escenario, el del acuerdo entre el PRO y La Libertad Avanza, sigue sin fecha. 

En el oficialismo porteño analizan que las dos partes estiran la negociación porque el tiempo juega a su favor. Le ponen calendario: “El acuerdo se va a dilatar: enero, marzo, abril, lo más que se pueda. Cada uno juega sus cartas“.

Para Jorge Macri, la fecha clave coincide con el fin del verano. “Tiene que llegar fuerte a marzo, bien posicionado para ir por la reelección y ser el candidato del acuerdo. Es lo mejor que le puede pasar”, agregan voces allegadas al jefe de Gobierno.

Si la economía retrocede, el PRO podría hacerse la pregunta: ¿para qué poner a Pilar Ramírez como vicejefa de Gobierno si Milei está en baja? En ese escenario, cerca del jefe de Gobierno ya imaginan una fórmula sin violetas: Jorge Macri y Laura Alonso.

La fecha de la elección es otra carta en manos de Jorge Macri. Ya la jugó en 2025, cuando desdobló los comicios porteños por decreto y el PRO terminó tercero. 

En público, hoy dice que la Ciudad votará el mismo día que la Nación. Pero si la economía empeora y el acuerdo con los libertarios no llega, desdoblar le permitiría despegarse de Milei. 

Antes de esa definición, la prioridad es el presupuesto 2027. “Gobernar con presupuesto tiene que ver con la gobernabilidad y con poder destinar los recursos adonde el Gobierno lo determina”, explica. Según los números del oficialismo, el PRO y el radicalismo suman 18 bancas; el peronismo, con 20, vota en contra. La llave la tienen La Libertad Avanza y el bloque de Larreta, que acompañó el presupuesto del año pasado y que esta vez, calculan, no lo hará.

En el gobierno porteño aseguran que la Ciudad está preparada para El Niño. La otra tormenta, la del acuerdo con Milei, se espera para marzo.

El Economista