Magario queda secundando al gobernador y Otermín, de La Cámpora, como vice segundo. Máximo será el titular del congreso partidario y Nardini de la junta electoral.
Las especulaciones políticas que esperaban una interna furiosa en el peronismo de la Provincia de Buenos Aires quedaron como un lobo cantándole a la luna. Hubo humo blanco para decidir las próximas autoridades partidarias de la principal provincia del país. Los espacios partidarios nunca fueron demasiado relevantes en la cultura política peronista. En esta ocasión se habían transformado en otra escala de las pujas internas entre La Cámpora, que comanda Máximo Kirchner; y el Movimiento Derecho al Futuro, creado por el gobernador bonaerense Axel Kicillof. En estos dos campamentos se agruparon más de 60 intendentes de los 80 que tiene el peronismo en la Provincia.
Hasta hace dos semanas ambas tribus realizaban movimientos en espejo. Hablaban de unidad y en simultáneo se preparaban para una posible disputa electoral con listas separadas. El escenario se modificó cuando desde el camporismo dejaron trascender que Máximo había propuesto que Kicillof sea el presidente del partido a nivel provincial. El gobernador nunca había pretendido ocupar ese lugar sino poner a alguien de su entorno. Las cosas cambian. Kicillof aceptó ser el titular del PJ en PBA. Es una decisión que se alinea con la tradición peronista, en la que los gobernadores también presiden el espacio político.
“El Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires atraviesa un momento decisivo, en un contexto de ajuste brutal, desintegración social, entrega de la soberanía y abandono deliberado del Estado Nacional. Nuestro pueblo enfrenta las consecuencias de un modelo que castiga a las mayorías, debilita al federalismo y erosiona la convivencia democrática”, dice el primer párrafo del comunicado que anunció este sábado 7 de febrero la lista de unidad.
El documento hace un reconocimiento de la tarea del gobernador y los intendentes. “Frente a esta situación-señala-, la provincia de Buenos Aires se ha convertido en el principal dique de contención. El gobierno provincial asumió la responsabilidad de ser red y escudo sosteniendo derechos, trabajo, producción, salud, educación y obra pública, allí donde el Estado Nacional deserta, y defendiendo a millones de bonaerenses del impacto del modelo de exclusión que impulsa el presidente Javier Milei”.
“En cada barrio, en cada ciudad, el peronismo bonaerense viene demostrando capacidad de gestión, cercanía y compromiso-agrega el escrito-. Este trabajo articulado entre la provincia y los municipios, a través de la comunidad organizada que nos enseñaron Perón y Evita, aún en la adversidad, sabe sumar fuerzas, cuidar a su gente y sostener la cohesión social. Un peronismo que ha sabido proteger y que hoy debe dar un paso más: comprometerse de lleno con la reconstrucción de una esperanza nacional”.
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