¿MACRI VOLVIÓ A LA NOCHE?

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Pocas separaciones causaron el impacto en la opinión pública como el anuncio, “de común acuerdo”, del final de la relación entre Mauricio Macri y Juliana Awada. Es que la pareja se oficializó en el 2010, hace 15 años, y se podría decir que la población vio el desarrollo del vínculo, que se hizo en pleno ascenso político del por entonces Jefe de Gobierno porteño hasta la Casa Rosada, cinco años después de ese, su tercer casamiento.

Alguna vez, Macri confesó que se convenció de que estaba preparado para la Presidencia cuando la conoció, quizás porque era la mujer perfecta para acompañar a un Presidente: discreta, poco interesada en la política, hogareña, cultora del minimalismo, del “menos es más” con el que suele decorar sus ambientes e incluso vestirse.

“Ella lo llevaba a la vida real y él se lucía con Juliana en las cumbres presidenciales, la mostraba orgulloso. Era algo así como el líder perfecto, acompañado por la mujer perfecta”, le dijo a El Cronista un viejo amigo, de esos que no se asombró por el final de la pareja. “Es que la decisión de la ruptura fue tomada hace por lo menos un año, quizás más, lo que faltaba era cerrar detalles“, precisó.

Consultado acerca de los “detalles”, todo indicaría que la demora fue por la dificultad para alcanzar un acuerdo económico. Como se sabe, el expresidente es conservador con sus recursos y -trascendió- lo que habría reclamado Juliana es el 50% de los ingresos que hizo mientras estaban juntos en sus distintas inversiones.

Mientras tanto, nadie descarta que tanto Mauricio como Juliana hayan mantenido escarceos por fuera de la pareja, aunque nadie quiere confirmar nombres que circulan, que en muchos casos no pasan de inventos. Lo que se asegura es que a Macri se lo vio en reiterados jueves en el VIP de un boliche muy exclusivo de nombre Verne Buena Vista, ubicado en la colectora de Bancalari, donde solía ir con un amigo.

Esa exposición puede haber sido la gota que rebalsó el vaso de la negociación y apuró una definición en público y privado para el cierre oficial de la relación. Lo curioso de esta ruptura protocolar es que, para muchos, se trata de la confirmación de que Macri no volverá a competir por la Presidencia. Otros, en cambio, se convencieron de que ahora sí será candidato, porque no tendrá a Juliana para oponerse. ¿Será?

El Cronista