CHINA ESPERA QUE LA AMPLIACIÓN DEL BRICS REVOLUCIONE EL ORDEN MUNDIAL

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La propuesta de expandir el grupo, que pasaría a tener 11 miembros, opaca el tamaño del G7. Además, el bloque tiene la mayoría de las reservas mundiales de petróleo y gas, así como otros recursos naturales.

Para China, la decisión adoptada de ampliar el bloque de economías en desarrollo BRICS con la incorporación de seis nuevos países es un intento de corregir los errores percibidos en un sistema mundial que favorece a los países occidentales liderados por Estados Unidos.

La incorporación de Argentina, Egipto, Etiopía, Irán, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos a los cinco miembros actuales del BRICS –Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica– crea una agrupación de tamaño e influencia impresionantes.

Tras décadas en las que el mundo occidental ha dominado las instituciones mundiales, China intenta construir un club que, según algunas medidas de poder económico, pondría el mundo patas arriba.

“El objetivo de Beijing es crear un contrapeso al G7“, afirma Moritz Rudolf, investigador del Centro Paul Tsai China de la Facultad de Derecho de Yale, en EE.UU. “Reforzar la agrupación BRICS es una valiosa herramienta en la búsqueda del liderazgo chino“.

El tamaño de la nueva agrupación de 11 países deja en la sombra al G7, formado por Alemania, Canadá, EE.UU., Francia, Italia, Japón, Reino Unido y la Unión Europea.

Excluyendo a la UE -que está clasificada como miembro “no numerado” del G7– el grupo de democracias avanzadas representa sólo el 9,8% de la población mundial y el 29,8% del PBI mundial, calculado según la paridad del poder adquisitivo (PPA).

En contraste, el nuevo BRICS representará el 47% de la población mundial y el 37% de su PBI en PPA.

El grupo también posee la mayor parte de las reservas mundiales de petróleo y gas, así como una enorme dotación de otros recursos naturales.

Todo esto, espera China, le dará el peso que Beijing lleva tiempo buscando para reformar el funcionamiento del mundo. De hecho, China tiene muchas ambiciones, algunas de las cuales se vislumbraban a través de una pesada maraña de lenguaje diplomático en la declaración de 26 páginas tras la cumbre de los BRICS de esta semana.

Beijing parece haber tenido un éxito especial a la hora de configurar la agenda y el debate de los BRICS este año”, afirmó Helena Legarda, analista principal de Merics, un think tank sobre China con sede en Berlín. “Gran parte del lenguaje de la declaración de los líderes refleja las posiciones chinas”.

Un pedido reiterado en la declaración fue la reforma de las instituciones internacionales para dar más poder a los países en desarrollo.

Una de estas peticiones era la revisión de las instituciones de Bretton Woods, el Banco Mundial y el FMI. En la actualidad, el funcionamiento de ambas instituciones está dominado por EE.UU., Japón y otras democracias occidentales.

El reclamo incluía una demanda explícita de “un mayor papel para los mercados emergentes y los países en desarrollo, incluso en posiciones de liderazgo”, según la declaración. Tradicionalmente, el presidente del Banco Mundial ha sido un estadounidense, mientras que el director gerente del FMI ha sido europeo.

La declaración también insta a una “reforma integral” de la ONU, que Beijing considera fundamental para la gobernanza mundial. Una de las reformas exigidas fue la del Consejo de Seguridad, el órgano más poderoso de la ONU, que debería “aumentar la representación de los países en desarrollo”, según la declaración.

El Consejo de Seguridad consta actualmente de cinco miembros permanentes -dos de los cuales son China y Rusia– y 10 miembros no permanentes. Tanto Brasil como India, así como otros países en desarrollo, aspiran a tener más poder en la cúpula de la ONU.

De lograrse, este conjunto de reformas tendría que hacerse en gran medida a costa de la influencia de algunos países desarrollados en el Banco Mundial, el FMI y la ONU. Por esta razón, tales demandas han suscitado una considerable resistencia por parte de los países del G7 y otros del mundo desarrollado.

El nuevo bloque BRICS también se enfrenta a otros desafíos. No todos los miembros, sobre todo India y Brasil, se sienten cómodos con el tono abiertamente antioccidental que China y Rusia adoptan en las reuniones, dijo un funcionario de un país del BRICS que no quiso ser identificado.

La unidad geopolítica también es difícil de alcanzar en otras cuestiones clave, como la guerra de Ucrania, según los analistas. En medio de una larga lista de llamados para que prevalezcan las soluciones políticas en las crisis de SudánHaití, los territorios palestinos y otros lugares, la redacción sobre Ucrania fue notablemente incómoda.

“Recordamos nuestras posiciones nacionales en relación con el conflicto en Ucrania y su entorno”, decía la declaración. No se mencionó la invasión de Rusia.

“Será difícil para Beijing crear una estructura paralela al G7“, dijo Rudolf, añadiendo que los niveles de desconfianza política entre algunos miembros del BRICS eran elevados.

No obstante, la agrupación ampliada representa el bloque más influyente que jamás haya producido el mundo en desarrollo. Existe la sensación de que, tras décadas de aceptar las reglas de Occidente, comienza la era del ‘Sur global‘. Esa sensación puede bastar para darle tracción.

El Cronista

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