EN FEBRERO VUELVEN LAS MEDIDAS DE FUERZA AL AEROPUERTO DE EZEIZA

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No hubo acuerdo entre los trabajadores de seguridad aeroportuaria y la Empresa Argentina de Navegación Aérea. Hay controladores aéreos que emigran o hacen Uber en vez de dormir.

Los técnicos y empleados de seguridad aeroportuaria, nucleados en Asociación Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (Atepsa), rechazaron la oferta de incremento salarial de dos puntos llevada por la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) y descuentan que habrá nuevas medidas de fuerza a comienzos de febrero.

El conflicto que comenzó en octubre, fue planteado por el sindicato con lógica incremental, sigue abierto y con un panorama cada vez más oscuro. Primero el transporte de carga, luego medidas rotativas en el de pasajeros y finalmente todo junto.

Aunque cuentan con amplio consenso de las bases, las medidas de fuerza no serán inmediatas porque, por protocolo, cualquier cambio en la actividad de aeroportuario debe notificarse por adelantado a nivel internacional.

“Dos puntos de aumento y ni una palabra sobre la situación crítica en materia de seguridad” fue la definición que un dirigente del sindicato le dio a Buenos Aires/12.

Los controladores aéreos ganan menos de un millón de pesos y tienen los sueldos prácticamente congelados desde el inicio de la actual gestión, hecho que motivó una creciente migración a otros países de habla hispana, por un lado, y que otros tantos se vuelquen a contraturno al trabajo en aplicaciones como choferes para complementar sus ingresos, por otro, ese no es el único reclamo.

“Si la gente supiera esto, probablemente no se subiría a los aviones”, alertan. Durante el último año se registraron alrededor de sesenta incidentes en pista, afortunadamente ninguno de ellos de gravedad, pero el elevado número constituye una señal de alarma acerca del estado del sistema, que los controladores aéreos atribuyen a la sistemática desinversión de los últimos dos años.

Los trabajadores insisten en que volar en estas condiciones implica un altísimo riesgo. A modo de ejemplos, citan que los softwares que utilizan no reciben ninguna actualización desde hace dos años o el autobomba que sólo anda en primera, en Formosa, porque no hay recursos para reparar la caja de cambios.

Contra la reforma laboral

La intransigencia oficial tiene también consecuencias en materia de política sindical. Atepsa se sumó ayer a la segunda reunión convocada por la UOM para coordinar la resistencia a la reforma que impulsa el gobierno. Ya son ochenta y seis las organizaciones, que ayer publicaron un duro documento y anuncian movilizaciones masivas en Córdoba, Rosario y Buenos Aires.

“Por la magnitud de los derechos que deroga, por la extensión de los temas que abarca y por la profundidad de los retrocesos que introduce, este proyecto sólo es comparable con la reforma laboral implementada durante la dictadura cívico-militar de 1976″, comienza.

“No hay ningún elemento en este proyecto de reforma laboral que pueda ayudar a crear empleo, formalizar o mejorar la calidad del trabajo. Por el contrario, responde a un modelo económico que necesita salarios bajos, empleo precario y debilitamiento de la organización sindical para avanzar en el desguace y privatización de las empresas públicas y el desmantelamiento del entramado productivo e industrial del país”, advierten.

Página/12