Primer acto: la provincia de Neuquén reporta 4,6% de aumento del empleo registrado entre 2023 y 2025 y aparece como una de las dos únicas jurisdicciones de la Argentina en las que no se destruyeron puestos de trabajo. Segundo acto: tuiteros y empresarios afines al gobierno libertario sugieren que las personas del conurbano bonaerense que no encuentran trabajo en este contexto crítico deben irlo a buscar a esa provincia (“Necesito, por favor, que alguien me explique por qué Pedro de Jujuy se pudo mudar a Neuquén en la década de 1980 buscando laburo pero en 2026 Gonzalo de Quilmes no se puede mudar de Pilar a Neuquén”). Tercer acto: cientos de personas llegan a Vaca Muerta y Fernando Banderet, el intendente de Añelo, la localidad más cercana al yacimiento, les advierte: “Dejen de venir toda la familia completa, porque se vende como que hay un boom de trabajo y la realidad es otra”.
No sé cómo se llama la obra, pero tiene una subtrama de interés para quienes estudiamos las ciudades, vinculada al crecimiento acelerado de la población y, sobre todo, de la expansión de la mancha urbana.
‘Crecimiento extraordinario’
Por si aún necesita introducción: Vaca Muerta es una formación geológica de sedimentos ubicada en el centro y norte de la provincia de Neuquén que favorece la presencia de abundantes reservas de petróleo y gas natural. Desde hace una década y media es objeto de una explotación mediante métodos no convencionales que derivó en un importante crecimiento demográfico y económico.
Sin embargo, su desarrollo sostenible precisa una planificación adecuada de su infraestructura. Esto argumenta un reciente estudio de crecimiento urbano que el Laboratorio de Ideas Sostenibles realizó para UBATEC y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) al que Cenital tuvo acceso.
El informe clasifica a las ciudades de la región según diferentes patrones de incremento poblacional. La localidad de Añelo, por ejemplo, está categorizada como de “crecimiento extraordinario”, superior al 6% anual. También hay otras con crecimiento “muy alto” (Plottier), “alto” (Rincón de los Sauces, entre otras) y “moderado”, entre las cuales se ubica Neuquén capital, con un incremento poblacional de entre 1 y 2 por ciento. No obstante, el crecimiento sobrio de la capital provincial debe ser leído en tándem con la expansión demográfica hacia los municipios linderos.
La mirada externa
Alejandro Rebossio es periodista y coautor con Alejandro Bercovich de Vaca Muerta: el sueño de un boom petrolero argentino. Desde la publicación del libro, en 2015, viaja regularmente a la provincia para seguir el fenómeno petrolero y la proliferación de casinos, prostíbulos y venta de drogas, “problemas que ya de por sí la provincia tenía asociados al esquema petrolero anterior”, dice en conversación con este medio.
“Lo que se puede decir es que Neuquén ya se está convirtiendo, poco a poco, en una de las provincias más pobladas de la Argentina (N. de la R.: las proyecciones oficiales indican que a fines de este año alcanzará el millón de habitantes). Es el área de un gran desarrollo inmobiliario y una de las pocas provincias donde están instalados todos los hipermercados: Coto, Jumbo, La Anónima, Carrefour”, enumera. “Hoy las rutas están en muy mal estado, y el gobierno provincial, ante el corrimiento del Estado nacional, está buscando que el sector privado invierta y ponga algo de plata para que la gente no se mate tanto en la ruta”.
Para Rebossio, habrá que ver en qué medida el desarrollo del petróleo y del gas –que promete seguir con la guerra de Irán y otros conflictos globales– puede “derramar” en los productores locales, teniendo en cuenta que existe “una gran apertura importadora con atraso cambiario” y un RIGI que no exige más de un 20% de contratación local.
El impacto en la capital
Soledad Dieguez tiene 50 años, vive en Neuquén y, si bien ni ella ni su familia están vinculadas a la industria petrolera, siente que el desarrollo de Vaca Muerta está cada vez más presente en la vida cotidiana de la capital provincial.
“A lo largo de estos diez o quince años la ciudad creció fuertemente, lo que se traduce en una mayor oferta cultural y académica, pero también en cuestiones de inseguridad que hace un año y medio no estaban”, explica a este medio.
El incremento poblacional también le mete presión al mercado de la vivienda, un fenómeno que, por diferentes motivos, ya se venía expresando en localidades como Bariloche o San Martín de los Andes. “Neuquén es una ciudad super cara y, si bien los sueldos son altos, cuesta poder acceder a una vivienda. Existen políticas habitacionales en la provincia, pero quien recién empieza su recorrido queda por fuera”, cuenta Soledad. “Yo me desempeño en el ámbito académico y veo que están llegando muchos docentes del norte en busca de oportunidades, pero el sistema empieza a colapsar”.
Según el informe del Laboratorio de Ideas Sostenibles, Neuquén concentra la mayor cantidad de establecimientos educativos en todos los niveles. Esta centralización lleva a una migración de estudiantes hacia ciudades más grandes, un fenómeno parecido a lo que ya ocurre con los servicios especializados de salud.
Y es que el crecimiento es, ante todo, movimiento. En años recientes, Neuquén consolidó su papel de hub regional: en 2025, el aeropuerto de Neuquén movilizó 1,23 millones de pasajeros, un incremento del 23% con respecto al año anterior, mientras que un análisis de 1,8 millones de viajes en la cuenca neuquina encontró que los desplazamientos por “trabajo hidrocarburífero” fueron el principal motivo de viaje interurbano.
El corazón del negocio
A unos 100 kilómetros al noroeste de Neuquén capital, en plena cuenca neuquina, se encuentra la ciudad de Añelo. De la mano del boom petrolero, su crecimiento fue exponencial: de 100 habitantes a mediados de los noventa a 2.600 en 2010 y a más de 6.400 según el censo de 2022.
Esta localidad ubicada en el corazón del negocio petrolero aloja a una gran cantidad de varones menores de 18 años, “lo que podría vincularse a la atracción de migrantes laborales jóvenes impulsada por el desarrollo de la industria hidrocarburífera”, explica el informe del Laboratorio de Ideas Sostenibles.
El gran desafío urbano tiene que ver con el uso eficiente del suelo, ya que Añelo muestra una expansión urbana “desproporcionada respecto a su crecimiento poblacional”, ya que combina bajas densidades con muy altos niveles de parcelas baldías (más del 50%).
“La tendencia de crecimiento urbano es de tipo expansivo, con densidades poblacionales medias a bajas”, sigue el reporte. Esto indica “una tendencia de crecimiento en la que se consume suelo de manera dispersa y expansiva”.
Solo el 31% de los hogares están conectados a la red pública de cloacas, y aún predominan sistemas alternativos de desagüe como la cámara séptica y el pozo ciego. Además, Añelo es la localidad con la menor oferta de matriculación en los tres niveles educativos, “lo que podría dificultar la retención de población joven y familias y afectar su crecimiento a largo plazo”.
Qué hacer
Hasta aquí la radiografía, pero ¿qué pueden hacer los gobiernos locales para ordenar el crecimiento de este tipo de ciudades?
“Lo primero es dejar de crecer hacia afuera y comenzar a hacerlo más hacia adentro. Los gobiernos locales tienen la potestad de ordenar el territorio, y entonces la recomendación es orientar ese crecimiento urbano hacia algún tipo de modelo eficiente en términos del suelo disponible”, explica Carolina Chantrill, ingeniera ambiental y coordinadora del informe del LIS.
Para la región de Vaca Muerta, la clave está en completar el tejido urbano existente, utilizando loteos disponibles antes de habilitar nuevas expansiones en las afueras.
“Esto a los gobiernos les puede parecer contraintuitivo, porque la lógica es que mientras más lotes tenés, más ABL (N. de la R.: tasas municipales) cobrás. Pero en realidad terminás favoreciendo una expansión periférica sin infraestructura, que obliga a mayores desplazamientos y que anula la oportunidad de tener ciudades caminables con servicios de cercanía”, dice Chantrill.
Una política pública sensata consiste en detectar suelo vacante bien localizado que permita otorgar permisos de construcción sin hacer loteos nuevos. Otra consiste en habilitar un cierto nivel de densificación en áreas centrales. “No son los niveles de densificación de Buenos Aires o Córdoba, pero sí en relación a la densidad que hoy tienen”, aclara la especialista.
Fortalecer los equipos
El segundo gran punto, dice Chantrill, pasa por coordinar la expansión urbana con la de los servicios básicos y del equipamiento: concretamente, “evitar cualquier crecimiento residencial en lugares sin infraestructura o en áreas que no estén cubiertas por servicios de salud, seguridad y educación”. Esto implica un ejercicio de coordinación con las empresas, pero también con los gobiernos provinciales que se ocupan de pensar dónde generar esos equipamientos nuevos.
Por último, un tema en apariencia técnico pero central: los gobiernos locales deben reconocer la importancia de contar con capacidades a la altura del desafío económico que trae el boom petrolero, fortaleciendo los equipos técnicos e incorporando sistemas de información geográfica.
“Hay municipios que todavía están haciendo muchas de estas cosas en formato papel o que todavía no tienen personas en sus equipos que puedan procesar datos geoespaciales. Es muy difícil gestionar así el impacto urbano de procesos muy acelerados como los de Vaca Muerta”, concluyó Chantrill.
Federico Poore | Cenital

