Mientras la Patagonia es incendiada intencionalmente, se desfinancia al Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF), los brigadistas hacen esfuerzos sobrehumanos para controlar el fuego; mientras muchos patagónicos pierden sus casas, mueren animales y ya se han quemado 40.000 hectáreas, el golem está de joda en Mar del Plata. Nadie toma acciones contra el golem, a quien no le importa un carajo nuestra Argentina. No se avanza en el juicio político, la Corte Suprema de Justicia avala la entrega de la Patria con su silencio. La pasividad del pueblo también es parte del problema.
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