REUNIÓN CON KICILLOF, UN FUERTE RETO EN PRIVADO Y LA GRAN DUDA QUE MANTIENE

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El último candidato a Presidente de Unión por la Patria visitó al gobernador de Buenos Aires hace unos días en medio de una intensa agenda de citas que mantiene con propios y dialoguistas. Su influencia sobre el Congreso

Sergio Massa no pudo evitar que lo alcanzaran las esquirlas de la nueva interna kirchnerista. En las últimas horas Axel Kicillof visitó dos municipios gobernados por La Cámpora, Quilmes y Hurlingham, donde se mostró junto a los intendentes Mayra Mendoza y Damián Selci, un ensayo de un acercamiento que no pudo ocultar la tensión. 

En paralelo Massa, que viene defendiendo su incómodo silencio frente a la motosierra de Javier Milei, con el argumento que perdió la elección, mandó un fuerte mensaje a todos los hablantes, no solo los K sino también los del Frente Renovador

El exministro de Economía y excandidato a Presidente que moderó la guerra fría entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner está molesto con el fin de la tregua interna que lo salpica. Ya sin ningún disimulo el excamporista Andrés ‘Cuervo’ Larroque desafió la conducción de Cristina y Máximo Kirchner -aliados de Massa- y especialmente a sus entornos.

 Adhirieron el intendente de Ensenada, Mario Secco, y entre otras figuras el exministro de Seguridad Aníbal Fernández con un talonario repleto de cuentas pendientes con Máximo Kirchner.

Incluso el cuñado de Massa, Sebastián Galmarini, se cruzó en redes sociales con el senador porteño Mariano Recalde. La discusión la clausuró Massa que lanzó un tirón de orejas generalizado en un chat de 150 integrantes con el objetivo de mantener unida a la tropa, no ventilar problemas y sostener la unidad en el Congreso donde se vienen debates clave por la Ley Bases, el Pacto Fiscal y dentro de esos paquetes Ganancias y la fórmula previsional.

Desde su oficina en avenida del Libertador el tigrense escribió un texto dirigido a los dirigentes más importantes con los que comparte un grupo de whatsapp partidario. Ahí leen y escriben su mujer Malena Galmarini; funcionarios como el ministro de Transporte bonaerense, Jorge D’Onofrio; el presidente del FR, Diego Giuliano; intendentes y legisladores nacionales y provinciales.

“Les voy a mandar un mensaje de buena fe”, les advirtió en letra grande. “Para un peronista no hay nada mejor que otro peronista. Y si un peronista habla mal de otro se está pasando a las filas del enemigo”, señaló. Les pidió además que cualquier discusión se de puertas adentro porque “para afuera tenemos que defender a la gente del ajuste y del dolor”. 

En un texto que tuvo 58 reacciones inmediatas agregó que “nos quieren ver juntos y no peleando a los que pensamos parecidos”. Para cerrar el mensaje puso una placa estilo Crónica TV con el número 11.598.720. Son los votos que sacó el año pasado, un piso que se resiste a perder. También fue un guiño a sus socios Máximo y Cristina.

El diálogo con gobernadores y opositores

Desde hace un tiempo Massa retomó las reuniones políticas. A los peronistas les dice que no hay nada peor que la autofagia y que Javier Milei los obliga a una reconfiguración del sistema político. Los nuevos tiempos no solo les exigen una profunda autocrítica sino repensar el espacio para un siglo XXI donde vale más un comentario en redes sociales que un afiche en la vía pública o la declaración de un Premio Nobel.

Este martes por ejemplo pasó por su oficina el gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, que 24 horas antes se juntó con el ministro del Interior, Guillermo Francos, el más dialoguista de la troup de libertarios.

Agradezco la visita a nuestra provincia del Ministro @GAFrancosOk con quien mantuvimos una importante reunión de trabajo sobre temas que hacen a nuestra agenda provincial, allí también pude expresarle todas la cuestiones que nos preocupan desde nuestra visión federal. pic.twitter.com/qYAs7zDbeU— Gerardo Zamora (@GZamoraSDE) April 16, 2024

También en reserva la semana pasada Massa visitó al bonaerense Axel Kicillof (se ven al menos dos veces al mes); se sentó con los jefes del interbloque de senadores de UP, José Mayans y Juliana Di Tullio y con frecuencia habla con los diputados de su espacio. Aunque no lo dice también conversa con diputados que integran el llamado bloque “dialoguista” en el que revisten Miguel Pichetto y Emilio Monzó, entre otros.

Es probable que esté hablando con legisladores de la UCR en el marco de aquellos a los que propuso cuidar y que enmarcó en “los que pensamos parecido”. “Si quisiera contar con quien estuve me sacaría selfies y las compartiría”, cierra la boca ante cualquier consulta sobre sus interlocutores.

Massa no es el único que sondea a los dirigentes críticos como Martín Lousteau u otros integrantes de la UCR que resisten gran parte de los modos y las medidas mileistas. 

En la misma línea Kicillof recibió días atrás a 24 intendentes de la UCR en La Plata y para este viernes los radicales Federico Storani y Juan Manuel Casella organizaron un foro del que participarán Lousteau con figuras del socialismo, el GEN y también gremialistas como el bancario Sergio Palazzo y el dirigente de ATE Hugo “Cachorro” Godoy.

Peleas puertas adentro

El problema para Massa, tras la derrota en la segunda vuelta, no es sólo que ya dijo todo lo que piensa en la campaña electoral en la que cayó derrotado sino que una parte importante de la sociedad es tolerante y hasta valida las medidas del Gobierno. Sabe que aún faltan subas de transporte, de combustible y el aumento de las tarifas energéticas por sobre el incremento que implicó la devaluación.

En enero el jefe del Frente Renovador -no lo preside pero lo lidera- le dijo a Héctor Daer de la CGT que se apuraban convocando a un paro nacional. Ahora le dice que están “un poco lentos” aunque llamaron a una movilización para el 1 de mayo y a una medida de fuerza para el 9 del mismo mes.

En ese contexto, los pases de factura lo irritan. “Si tenemos que decirnos algo nos encerramos y nos decimos todo”, reprocha mientras cuida su aún vigente alianza estratégica con Máximo Kirchner y con la expresidenta. Sin embargo admite que no hay supervivencia posible si no cuidan la gestión de Kicillof en una provincia que representa el 38% del padrón nacional.

Si bien en el verano avaló a los diputados renovadores que faltaron a una sesión en reclamo por pagos a intendentes, reconoce que Kicillof enfrenta una compleja situación y está obligado a un peligroso equilibrio entre ser gobernador y opositor al Presidente. 

“Buenos Aires es la hermana mayor de Unión por la Patria” se lo oyó decir siempre con los datos sobre la mesa del resultado electoral. En 2023 UP ganó la PASO, la primera vuelta electoral y el balotaje. No hay dudas de que todo lo que suceda en la Provincia, tanto a nivel económico como político y social, impactará a favor o en contra.

El “apuro” de la CGT y el gran dilema de Massa

En ese contexto Massa alerta que algunos están “apurados”. El adjetivo lo usa tanto para quienes piden que salga a pelearse con Milei como para quienes ya lanzan a Kicillof como precandidato. “No es tiempo de dirimir liderazgos”, destaca y pone sobre las espaldas de los diputados y senadores el rol de oposición. “Quien rechaza al Gobierno ya lo rechazó con el voto”, lee los sondeos que circulan y que sólo suman un minúsculo grupo de nuevos desilusionados que no depositan su fe en ningún referente actual ni emergente.

En cada tertulia, con o sin asado, en su quincho o de visitante, Massa promueve la unidad y manda a callar las peleas mientras analiza las medidas económicas con exfuncionarios y le da insumos a diputados y senadores, en este último caso para la exposición obligada que hará el jefe de Gabinete Nicolás Posse.

En esa línea el massismo intenta sostener sus ideas y “construir sentido”. Así como tuvo su eje en bajar Ganancias y en la defensa de los intereses de la clase media, la defensa del presupuesto de la Educación Pública es otro de los temas convocantes. Por la sala de reuniones de Massa pasaron varios rectores de universidades.

Pero no son ellos ni CFK, Kicillof o Máximo Kirchner quienes ponen a prueba las tácticas de Massa. Su mayor dilema hoy es decidir si participará de la marcha convocada por la comunidad universitaria para el 23 de abril en contra de las restricciones presupuestarias que impone Milei. 

Su hija Milagros estudia en la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y le pide que marche el 23. Massa nunca marcha, aunque lo haga el Frente Renovador. Ahí reside su más grande duda. Su dilema es si mantiene su costumbre ese día o si participa de la movilización en el rol de padre de Mili. Ella a él siempre le bancó su carrera política. 

El Cronista

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