BERENICE IAÑEZ: “PALERMO ES LA MATANZA DEL PRO”

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APU Stream, el programa de la Agencia Paco Urondo que sale los sábados de 11:30 a 14 hs por el canal de Youtube y Twitch de Gelatina, dialogó con la legisladora porteña Berenice Iañez, quien analizó la situación del peronismo en la Ciudad de Buenos Aires.

Agencia Paco Urondo: Siempre cuando se habla de peronismo porteño surge que no ha podido ganar una elección. ¿Cuál es su diagnóstico? 

Berenice Iañez: Tiene muchas aristas, es multicausal. Se puede abordar desde muchos ángulos. Lo principal a tener en cuenta es la cuestión identitaria del peronismo en la Ciudad de Buenos Aires. En lo electoral ha habido mucha metamorfosis y alguna concepción, durante varias oportunidades, de que esa identidad hay que diluirla o esconderla. Quizás eso no tuvo u resultado positivo, después a veces el diseño electoral no es la voluntad en general de la militancia en los territorios y a veces también las campañas terminan bastante disociadas, sobre todo en estos últimos tiempos donde se piensan a partir de consultoras o se terceriza demasiado, tanto que las termina armando la misma persona para un lado y para el otro. 

APU: Además, sin éxito. 

BI: Claro. Creo que en los últimos años que se ha logrado consolidar un piso y que en el análisis de eso van distintas discusiones. ¿El problema es el candidato? ¿La identidad? ¿El proyecto político que se articula con las distintas fuerzas en torno al peronismo? Lo que sucedió en la Ciudad es que cada campaña se pensaba que el problema era el candidato, entonces se buscaba uno menos peronista, más acercado al progresismo o más amplio, pero con uno u otro siempre te quedas más o menos en el mismo núcleo duro que vota hoy peronismo en la Ciudad. Si se sacan dos puntos más, se hace el análisis de que fue una excelente elección, cuando saliste casi tercera fuerza. 

Eso después no construye fuerza política y se ata a una discusión de cuáles son los problemas de la Ciudad de Buenos Aires, en la cual no estamos ajenos, y después un problema, el cual tampoco estamos ajenos, que es el de la representación e identidad política y de cómo se construye una fuerza que en principio vuelva a tener un canal con el propio pueblo que plantea representar. 

APU: La cuestión es el primer punto de diálogo.

BI: Hay que tener en cuenta que hace casi 16 años que en la Ciudad de Buenos Aires gobierna el mismo proyecto político. En función de eso, se va haciendo una trama política compleja. Hoy tiene un 30% de pobreza. Abordarlo creo que queda relegado en las últimas campañas electorales. Es un montón, y después tenés una diferencia muy grande entre la zona norte y la zona sur. Además, tenés un proyecto político que durante todos estos años arma una agenda. Gestionan mal, sí, pero después la incapacidad nuestra es ver el error propio. 

APU: ¿Gestiona mal el macrismo?

BI: En muchas situaciones yo te puedo decir que sí. Atenderse es un hospital público de la Ciudad es un desastre. Lo mismo tratar de conseguir una vacante, tengo tres pibes y todos los años es el baile de las vacantes en un colegio público. Lo mismo alquilar. Por ejemplo, en acceso a la vivienda, tiene una política que se basa en cuatro leyes de urbanización hasta el día de hoy. Se dieron simplemente leyes específicas en las que se ha planteado la integración sociourbana de esos barrios. Cada uno de esos proyectos estuvo ligado a un negocio inmobiliario. Es muy difícil generar una política pública que no esté corriendo atrás de algún negocio en la Ciudad.

Después tenés un gran presupuesto, no el más grande del país sino de la región, y mal administrado. Nosotros como fuerza política tenemos que reconstruir una identidad del peronismo en la Ciudad de Buenos Aires, hay que reconstruirla, y tendríamos que aprovechar la oportunidad en el marco general de lo que se está dando en nuestro país. Tiene que haber una reconstrucción del peronismo a nivel nacional y sería una buena oportunidad que la Ciudad no quede siempre a contramarcha de lo que está sucediendo en el interior de nuestro país.

APU: ¿Cómo imagina la reconstrucción de la identidad peronista?

BI: En principio, tanto el Partido Justicialista porteño, como otros partidos, hoy quedaron muy disociados de la agenda de los problemas comunes del ciudadano de a pie o de las discusiones que se dan. Pasa en la política y en las organizaciones políticas, es algo a revisar porque si no nos explicamos porqué tenemos Javier Milei de presidente y tampoco porqué siguen gobernando con el mismo proyecto político una ciudad donde funcionan mal un montón de cosas. 

A partir de ahí, para reconstruir este proyecto político, en principio habría que volver a tener en agenda los temas que le preocupan al conjunto de nuestro pueblo. La cuestión del acceso a la vivienda es traumática, tanto para los sectores populares como los sectores medios. Después de la pandemia el microcentro quedó vacío. ¿Hay alguna manera de pensar algún tipo de regulación? En esta discusión si el Estado en la Ciudad está presente o no, hay una cuestión que es que nunca está ausente por completo, sino que cumple distintas funciones sosteniendo determinados privilegios o a determinados sectores. 

APU: ¿Qué tipo de Estado existe en la Ciudad de Buenos Aires?

BI: Existe un Estado pero que termina siendo el que viene a garantizar determinados negocios para determinados sectores. El quilombo inmobiliario y de construcción y la discusión con el espacio público y con el Código de Planeamiento Urbano es muy grande. El Código hoy se está discutiendo por partes porque tiene agujeros por todos lados, lo que da cuenta que claramente es deficiente o no está orientado como corresponde.

APU: La última campaña electoral pareció haber encontrado ciertas temáticas. ¿Por qué nos costó tanto?

BI: Todavía no lo terminamos de encontrar, en todo caso es continuar un camino, reforzar esos aciertos y profundizarlos. A mí me parece que sigue quedando chico, con un 30% de pobreza tu propuesta política tiene que hablar de eso. Si todas las cuestiones vinculadas a educación, salud y alquileres están detonadas hay que tener una propuesta clara. Es muy complejo, en la Ciudad pasamos del pacto PRO-K a una cuestión a veces muy testimonial de que todo lo que hacen está completamente mal. Eso también te deja en una posición compleja a la hora de generar una propuesta política, representar y mostrar que la gran mayoría de las cosas se pueden hacer de un modo distinto porque terminas en una cuestión muy testimonial y bastante trotskista. 

Hay una cuestión fundamental a discutir que es la presupuestaria, es la que te ordena la política en general y que es discutir la política. Cuáles son las prioridades, dónde se pone en la plata, a quién se beneficia, a quién se trata de incluir y demás. Eso es una discusión te diría casi completamente relegada, entonces es muy difícil hablar de política o un proyecto político si no está discutiendo cómo se administra hoy la plata en la Ciudad. Después entran a jugar un montón de factores, por ejemplo, hay una parte de la agenda social que a nuestra fuerza política le cuesta bastante tomar.  

APU: ¿Por qué?

BI: Habría que preguntarles, creo que hay una cuestión de esconder un poco la identidad del peronismo o de pensar que en la Ciudad de Buenos Aires no hay laburantes, que sí los hay porque si no de qué vive la gente. Hay que tener en claro que durante estos 16 años se fue consolidando no sólo un gobierno sino un sentido común en la Ciudad. Por ejemplo, concepciones acerca de lo que es lo público y lo privado. Si Milei ganó planteando que ordenaba el mercado, en la Ciudad vino sucediendo eso. Después habrá que discutir qué tipo de mercado, y cuál, qué sería lo que arregla.

APU: Milei explota en la Ciudad de Buenos Aires y luego sale tercero. ¿Cuál es su reflexión?

BI: Acá hay una fuerza que está más consolidada, que es la del PRO, y quizás la Comuna 12 o 13 son como La Matanza. La Matanza de ellos es Palermo y Recoleta. En la interna entre Jorge Macri y Martín Lousteau la diferencia se hizo ahí. Es un núcleo duro. Es una fuerza política consolidada en la Ciudad de Buenos Aires. 

APU: Hay una identidad macrista.

BI: Sí, en algunos lugares hay. Son oficialismo hace 16 años, si no construís una identidad y un sentido común en la gente no te volverían a votar. Hay algo ahí consolidado y hay cosas que funcionan. La cuestión es formular un proyecto político donde se reconozca lo que funciona y sobre lo que está mal una discusión más concreta en relación a dónde está yendo esa otra parte de la plata y cómo se están aplicando los recursos.

En un país donde te dicen que no hay plata, todo se está recortando y el Ministerio de Capital Humano te deja de repartir alimento, esa no es la situación en la Ciudad. Tenés una cantidad de recursos mucho mayores, un presupuesto que es muy grande. La discusión tiene que ser cómo se administra. Es una oportunidad para empezar a continuar con los aciertos que nosotros tuvimos como oposición. 

APU: ¿Por ejemplo?

BI: Si bien no existe incompatibilidad total entre la Asignación Universal y el programa Ciudadanía Porteña, estrictamente una política que tiene que ver con lo alimentario, se plantea la discusión. ANSES la levantó, Ciudad la mantuvo y después sí. No se podían cobrar las dos cosas, pero hoy quedó como una cuestión complementaria, descontando cuestiones que se corresponderían con niños. Esa es una discusión posible para dar en la Ciudad, teniendo recursos para ayudar por el impacto que tiene la falta de políticas sociales del gobierno nacional. ¿Cuáles son las propuestas que hacemos desde nuestra fuerza para achicar lo que está a punto de estallar en cualquier momento en una ciudad con 30% de pobreza?

Otra discusión son los corredores turísticos y la gente viviendo en la calle. Macri arrancó la campaña diciendo que los cajeros automáticos no podían ser un ambiente y después una seguidilla de funcionarios importantes en seguridad. Incluso, las fotos antes y después para asimilar a las personas que hoy se encuentran en esa situación a basura que hay que limpiar. Hay una reacción no sólo de nuestra fuerza política sino del porteño. Hay límites. Tuvieron que dar un volantazo y plantear una política que tuviera que ver con la contención o con soluciones que no dejan de ser transitorias, como los paradores o el subsidio habitacional, pero que son las herramientas con las que tenés que abordar desde el Estado. 

APU: La cantidad de persona en situación de calle va en aumento.

BI: Sí, aumentó muchísimo y la composición es diferente. Tenés familias enteras, una población muy grande de adultos mayores. La crisis habitacional no sólo afecta a los sectores medios, hay que entender que hoy está todo muy volátil y el Estado tiene que brindar determinada seguridad social y previsión en la vida de las personas. Tenés que pensar un abordaje distinto para quien vivía en la calle con la familia que no llegó a cubrir el alquiler hasta hace dos meses. Nuestra fuerza política debe tener la responsabilidad para generar y discutir concretamente política pública porque si no vemos que sólo aparece o desaparece en función de una campaña electoral. Hay algo de eso, pero tenés 18 legisladores. 

APU: Salvo excepciones, cuesta verlo en los medios de comunicación.

BI: Eso es un problema a resolver. Si vos estás discutiendo la política continuamente, todas las que vas dando cada dos años van generando una dinámica y acumulación, sobre todo si tienen que ver con los quilombos que tienen los porteños. Ahí se va construyendo una identidad y un proyecto político que después corona en una elección. El tema es qué haces entre esos dos años. El problema no es el candidato. 

APU: ¿Considera que, a partir del diagnóstico de que el problema es el candidato, empiezan a venir persona de afuera de la política?

BI: En esta concepción de que la misma política se plantea si el problema es el candidato, habilita la discusión de todo. A mí esas cosas no me preocupan, no son realmente el problema porque he visto cada diseño electoral en los últimos quince años en la Ciudad por parte de nuestra fuerza política y diría que los mismos errores casi que se comenten de manera cíclica. 

Ocurre, porque además la Ciudad tiene una dinámica y un atractivo que genera. Ahora, la fuerza opositora principal tiene ese tipo de discusiones y determinadas falencias a la hora de construir un proyecto que vaya más allá de la cuestión electoral porque después con la cuestión electoral. Si después tenés un bloque de legisladores y no discute o propone, o quizás sí porque hay un montón pero no llegan a la sociedad, y si después dentro de los organismos descentralizados tenés un montón de compañeros y cuesta articularlos en el territorio en el acompañamiento de la resolución de los problemas concretos, es un tema.

APU: Hay quienes plantean que al peronismo porteño le es conveniente ser segunda fuerza. ¿Usted lo ve?

BI: Sucede, hay un lugar cómodo en ser segunda fuerza. También es parte de la discusión de la política a nivel general. ¿Para qué estamos haciendo lo que hacemos? ¿Para estar cómodos y dar testimonio desde una posición donde explicamos todo el mundo a partir de nuestra cajita de cristal o intentamos representar temas concretos que tienen que ver con mejorar determinados aspectos de la vida del porteño? No es muy difícil por la cantidad de recursos que hoy hay. Sí, hay una comodidad y hay un letargo que se fue dando.

APU: ¿Usted fue militante de La Cámpora?

BI: Sí, fui. Milité muchos años, me sumé después del conflicto del campo en 2008.Fue un proceso de discusión que tiene, en primer punto, con no enamorarse de la herramienta. Luego, discutir algunas cuestiones metodológicas de cómo se aborda y se construye la política, la organización, representación, un proyecto político, y cómo uno establece relación con los distintos actores que conforman el peronismo y la fuerza política más amplia, hoy un gran frente nacional, si se quiere.

APU: ¿En algún momento La Cámpora lo impidió?

BI: En definitiva, creo que hay un error en tratar de cerrarse. Cuando decíamos que los pueblos se parecen a sus dirigentes o a sus representantes, aplica cuando nos gusta quien nos gobierna y cuando no. Por eso también creo que hay una discusión fuerte a dar no sólo de proyecto político sino de aquellos valores que lo sustentan, en la que claramente estamos perdiendo. Hoy esos valores serían el individualismo, el sálvese quien pueda, el egoísmo y la competencia. La cuestión de la excepcionalidad se empieza a transformar en regla y ahí hay un peligro enorme cuando lo excepcional se transforma en lo cotidiano. 

A partir de eso uno tiene que cada tanto parar la pelota y revisar. Estoy convencida de que en la situación en la que estamos hoy nosotros como fuerza política tenemos una gran responsabilidad y me siento más cómoda en el lugar de asumir la responsabilidad que en echarle la culpa al otro. Es como decir que si en la boleta hubiera ido primero Cristina en vez de Alberto Milei no hubiera sido presidente. Son discusiones que además son ejemplo de lo disociado que estamos con el conjunto del pueblo argentino. No está discutiendo o no le interesa saber quién tuvo la responsabilidad, quiere que le solucionen determinadas cuestiones, porque si no vamos a la discusión de fondo, que es la que nos están ganando. 

APU: ¿Cuál sería?

BI: La sociedad en su conjunto da mucho a la política y la política es poco lo que le da. Si a partir de eso seguimos discutiendo puertas para adentro, en una zona de confort o sin la capacidad de revisar errores, es ese el momento. Además, la crisis política no es sólo propia. El PRO está igual y los radicales también. Hay que asumirlo con la responsabilidad que tiene que tener una fuerza política. La doctrina es una sola, y es la Justicialista, y creo que el límite es el peronismo. y eso lo tenemos que tener en claro para saber desde donde arrancamos, en una sociedad donde están presentes como valores que se han acomodado en la gran mayoría contrarios a nuestra doctrina, filosofía y sentir.

Por lo tanto, nuestra concepción de hacer política tiene que estar sustentada devuelta en valores más comunitarios, de mayor amplitud, con otro nivel de responsabilidad que no tiene que ver con deslindarse absolutamente de todo lo malo. Todos tenemos un poco de responsabilidad y es muy difícil formular lo que se viene si no se asume, tiene que ver con madurar políticamente algunos procesos, los que fueron a corto plazo que pasaron anteriormente y que nuestro movimiento tiene muchos años de historia. Estos últimos veinte son una parte son una parte, hay que vincular con la historia permanente dentro del peronismo y hoy estamos con una oportunidad. 

Cuando planteamos que Milei posiblemente exprese o conlleve a una disolución nacional, es también la disolución por completo del peronismo en la historia de nuestra nación. Hay que entender que ese es el límite que tenemos que poner y que el peronismo es muy amplio. Buscar posturas más puristas o más cerradas, que tienen que ver con una cuestión más testimonial, deja fuera un montón de actores porque no terminas discutiendo con el pleno del pueblo argentino. Esas no son las discusiones del pueblo argentino y terminas haciendo política para la política, que creo que es lo que pasó durante los últimos años y que por eso llegamos a esta situación.

APU: La política representa a la política.

BI: Sí, todavía no somos conscientes de algunas cuestiones que implicó el fenómeno Milei. Podemos decir que es un revival del menemismo, pero tiene otros elementos. Tenés una crisis de representación transversal a todos los espacios políticos, tenés una situación social completamente acuciante, urgente e importante. Ese es el desafío hoy de la política, poder nuclear lo urgente con lo importante porque si no va a ser muy difícil establecer cualquier criterio y cualquier canal de discusión y debate con el conjunto del pueblo. En ese sentido, cómo reconstruir al mismo tiempo que una fuerza política la comunidad con todo el quilombo que tenés en nuestro país, en la región y a nivel mundial. 

APU: El diagnóstico casi que sería compartido por cualquiera, ¿cuál es la salida? 

BI: En principio, cuando te pasó un terremoto o tsunami por encima y te quedó algo en pie, lo peor ya pasó. Hace un año atrás, lo peor que nos podía pasar era que Milei fuera presidente. Eso ya sucedió. ¿Qué nos quedó en pie? Haciéndonos cargo incluso de nuestro proceso político de los últimos veinte años, tenés un gobernador en la provincia de Buenos Aires. Hay algo y que se conecta con la esperanza. Si la política no vuelve a conectar con la esperanza, con qué va a ser. No se trata de si Axel Kicillof será candidato o no sino desde dónde arrancamos a reconstruir y desde qué cuestión sintetizas un proyecto de gestión, político y que le dé esperanza al conjunto de pueblo argentino. 

APU: ¿Se puede reconstruir a partir de Kicillof?

BI: Sí, claro, a partir de Axel y a partir del peronismo que tenga la vocación de volver a ponerse al hombro los destinos de la Patria. Incluso, sobre lo importante que es la gestión a la hora de discutir la política en general. Ahí tenemos una oportunidad, una esperanza, pero también algo concreto, que es lo que nos quedó en pie. Kicillof reelige con una diferencia de 20 puntos. A veces se separa la gestión de la política, creo que para el peronismo gestionar es fundamentalmente la política y en función de los intereses del pueblo argentino. 

¿Qué sería la política si no es la gestión?  Además el peronismo es un proyecto que siempre tiene y que debe mantener una vocación de poder. Lo podes concretar cuando sos gobierno y manejas el Estado para justamente lograr determinados intereses. Me parece que hay que arrancar de lo que nos quedó en pie y no empezar con la discusión del liderazgo, porque después se clausuran discusiones. Es muy difícil pretender sortear una discusión después del quilombo que tuvimos. 

APU: Por último, ¿cómo se le explica a los más jóvenes que la salida es por el peronismo?

BI: En principio, me cuesta pensar qué le puedo explicar a joven, ya perdiste si te paras en ese lugar. Cuando era piba el peronismo no existía y uno era casi nostálgico de algo que no había vivido. Sabía que era por ahí. Me parece que no es explicarle que la salida es por el peronismo, si no empezar a ver qué cuestiones hoy tienen los pibes como quilombo. Los pibes tienen un quilombo bárbaro hoy, hasta está en duda si está bien tener un proyecto de vida. Hay que ser muy consciente de eso y hay una parte de los sectores populares que están atravesando una situación muy compleja, que no sólo tiene que ver con lo material sino con una cuestión filosófica que tiene que ver con el mundo donde hoy estamos. 

Hoy te rige este capital financiero completamente deshumanizado, pero que se maneja con una fluidez escalofriante, la vida de las personas también se empezó a manejar de esa manera. Las redes sociales ayuda con eso, la manera de relacionarnos, la ruptura de lazos sociales dentro de la comunidad, todo eso termina potenciando en los sectores más jóvenes qué sería un proyecto de vida. La imposibilidad de pensar algo con un tiempo de más o menos de un par de años y no en lo inmediato. Hay que ser consciente de eso y lo principal es entrar en ese diálogo.

APU: Arrancar escuchando más que hablando.

BI: Sí, escuchando o discutiendo incluso, pero partir de una realidad en la que los pibes hoy están en un mundo que los caga a palos todo el tiempo y les imposibilita tener algunas concepciones que nosotros teníamos más arraigadas. Por ejemplo, un trabajo en relación de dependencia que permita determinada previsibilidad en tu vida. Eso hoy, a veces, no es un valor, entonces hay que discutir desde otro lugar. Me parece valiosísimo, cuando tenés un lugar como la provincia de Buenos Aires, que a partir de la gestión podés discutir y ejemplificar un proyecto de vida individual pero que después se desarrolla en una comunidad. Cuando das una perspectiva de futuro y volves a disponer de esa variable futuro, nosotros hablamos mucho de eso, hay que saber que hay una parte de la población para la cual no está muy claro. 

APU (Agencia Paco Urondo)

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