GEORGIEVA DIJO QUE TUVO UN ENCUENTRO “PRODUCTIVO” CON BATAKIS Y RESPALDÓ EL AJUSTE

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La ministra de Economía tuvo una maratónica agenda de reuniones en la capital norteamericana en busca de obtener un mayor margen político para contener la crisis

Un encuentro “productivo”. En un momento crítico para la economía argentina, la directora Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, y la ministra de Economía, Silvina Batakis, tuvieron un primer cara a cara a solas que duró 20 minutos en Washington, una reunión que, más allá de la presentación formal, sirvió para repasar la coyuntura del país y comenzar a delinear el futuro del programa económico de la Argentina, vapuleado y en el limbo ante la escapada del dólar y los debates para definir nuevas medidas en el Gobierno.

“Otra reunión productiva con la ministra Batakis. Le dimos la bienvenida a sus esfuerzos iniciales para reforzar la sustentabilidad fiscal y estuvimos de acuerdo en la importancia de la implementación del programa para enfrentar los desafíos económicos y sociales de la Argentina”, dijo Georgieva en Twitter, luego del encuentro, sin estridencias, apegándose a las formalidades comunicacionales del Fondo.

Batakis tuvo este lunes una maratónica agenda de reuniones en Washington, en su primer día de trabajo completo en la capital norteamericana. Comenzó en el Departamento del Tesoro, donde vio a una figura decisiva, David Lipton, el funcionario del gobierno de Biden que más sabe sobre la economía argentina, y luego fue al Fondo, donde tuvo un almuerzo de trabajo con el staff y una reunión aparte con Georgieva. Al finalizar la tarde, Batakis cerró en el Banco Mundial. Estuvo acompañada en todo momento por el embajador argentino, Jorge Argüello, su viceministra, Karina Angeletti, y funcionarios de la embajada.

En todas sus reuniones, Batakis explicó sus primeras medidas. Con Lipton y otros funcionarios del Tesoro estuvo una hora. “El interés era que la conozcan y la escuchen, y la conocieron y la escucharon. El objetivo se cumplió”, dijo Argüello a LA NACION. En el Fondo, Batakis y la delegación argentina estuvieron alrededor de tres horas. Hubo dos encuentros. Una reunión entre Batakis, Georgieva, Argüello, y el director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo, Ilan Goldfajn, que se extendió por alrededor de una hora, durante la cual Batakis y Georgieva hablaron a solas alrededor de 20 minutos. Luego hubo un almuerzo de trabajo con Goldfajn, y los funcionarios del staff que siguen el programa argentino, Julie Kozack y Luis Cubeddu.

Las dos reuniones sirvieron para que el staff y Georgieva escucharan los planes de Batakis de primera mano y pudieran comenzar a delinear el futuro del programa argentino. “Se quedaron satisfechos”, indicaron desde el Ministerio de Economía. El balance de la delegación argentina fue que el primer día de trabajo en Washington fue positivo.

La última parada del día de Batakis en Washington fue el Banco Mundial, donde se reunió con el director Ejecutivo, Axel van Trotsenburg. El Banco Mundial, una de las patas del financiamiento multilateral del Gobierno, anunció que aprobó un financiamiento de US$200 millones para respaldar a pequeñas y medianas empresas en innovación y tecnología. El Banco Mundial ya puso 195 millones de dólares durante la última década para respaldar la agenda de innovación productiva en la Argentina, indicó el organismo en un comunicado.

“El Banco Mundial está dedicado a una recuperación sostenible y equitativa en Argentina. El Banco ha intensificado su apoyo al país a lo largo de estos años desafiantes, con niveles récord de financiamiento: U$2.100 millones en 2021 y niveles similares esperados en 2022 y 2023″, dijo Van Trotsenburg, según un comunicado del Banco Mundial.

Rechazo de Claver-Carone

Sin margen político para dar un golpe de timón o encarar reformas profundas, Batakis comenzó a tantear el terreno con el Fondo para definir cómo contendrá la crisis y mantendrá a flote el programa económico, una discusión que, en la Argentina, aparece ahora centrada en el dólar y en la política cambiaria. El Gobierno ha estado enfrascado desde la semana anterior en una discusión interna para decidir si crean un nuevo tipo de cambio para aumentar la liquidación de las divisas de los exportadores y ganar tiempo. El mercado cree que el Gobierno se verá forzado a devaluar el dólar oficial, que quedó más rezagado respecto de los dólares libres por la corrida cambiaria de las últimas semanas.

Batakis llegó el domingo por la tarde a Washington, en medio de una ola de calor agobiante, junto con la viceministra Angeletti. Ambas marcaron un fuerte contraste con la delegación que acompañó a Martín Guzmán en su última visita a la capital norteamericana, en abril, cuando vino con todo su equipo, su vocero y su directora de comunicaciones y su secretario personal, quien solía acompañarlo en sus viajes internacionales. Guzmán había viajado para las reuniones de primavera del Fondo, el G20 y para pulir la última revisión del programa argentino.

En su primer día en Washington, Batakis se topó con otro problema: en una maniobra inédita y de alto voltaje político, el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Mauricio Claver-Carone, bajo investigación por un escándalo ético que puede llegar a costarle el cargo, condicionó un préstamo de US$500 millones para la Argentina a que se cumpla el programa y los compromisos asumidos con el Fondo. El Gobierno sabía de las dificultades para destrabar esos fondos, pero Claver-Carone lo hizo público, estirando una añeja pulseada con el oficialismo.

El acuerdo con el Fondo ya está al límite. La primera revisión se superó con una dosis de trucos contables, y economistas, inversores y empresarios esperan ahora que el acuerdo sea enmendado antes de la próxima revisión trimestral, prevista para septiembre.

Antes del último azote de los mercados, que llevó a los dólares paralelos arriba de los $300 y amplió la brecha con el dólar oficial, el Fondo ya había dicho que el Gobierno debía hacer un ajuste real interanual del gasto público de casi el 8% en el segundo semestre para llegar a la meta fiscal, que pautó un déficit fiscal primario del 2,5% del producto bruto interno para todo el año. El Gobierno ha dejado trascender que el déficit, hoy, está arriba del 4% anual. El Gobierno también tiene un serio problema de financiamiento: el mercado de deuda en pesos se secó, la recaudación no se ha movido como estaba previsto, y el cupo de emisión del Banco Central ya está prácticamente agotado.

Poco después de asumir, Batakis ya señaló que seguramente el acuerdo con el Fondo sufrirá “algunas modificaciones porque el mundo está cambiando continuamente”, y se refirió a la guerra en Ucrania, que disparó los precios del gas –que la Argentina debe importar en el invierno–, el petróleo y los alimentos. La jefa del Palacio de Hacienda y el Fondo renovaron también su compromiso con las metas del programa, pero economistas e inversores descuentan que habrá cambios. La pregunta: qué pedirá el Fondo a cambio de una mayor flexibilidad.

La Nación

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