LA CAPACIDAD OCIOSA SIGUE EN NIVELES SUPERIORES A LOS DEL 2002

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La utilización de la capacidad instalada en la industria fue de 53,3% en junio. Mostró una importante mejora contra los niveles de abril y mayo, cuando estuvo por debajo del 50%. Pero sigue en niveles históricamente bajos.

En junio se consolidó la recuperación industrial y eso se reflejó en un importante salto en la utilización de la capacidad instalada del sector. Fue de 53,3% en el último mes del semestre y sigue siendo bajísimo. De hecho, está 5,8 puntos por debajo de lo registrado en junio del año pasado y sigue siendo peor a los niveles de junio del 2002. Pero implica una importante mejora respecto a mayo y abril, cuando los niveles estuvieron por debajo del 50%. 

Los números corresponden al informe de Utilización de la capacidad instalada en la industria (UCII), que publica todos los meses el Indec. La serie histórica mostró que la capacidad ociosa sigue en niveles extraordinariamente altos e incluso peores que los registrados en 2002. De hecho, en junio de aquel año signado por la salida de la convertibilidad, la UCII fue de 55,4%. 

El informe publicado por el Indec dejó de lado toda rigurosidad acerca de las comparaciones estacionales. Y es que el efecto pandemia es tan fuerte que mata a las explicaciones temporales típicas. Señaló: “En junio de 2020 la utilización de la capacidad instalada en la industria exhibe un nivel de 53,3%, superior al registrado en mayo (46,4%), aunque inferior al de junio del año pasado (59,1%)”.

Y detalló: “Las principales incidencias positivas que explican la recuperación de la utilización de las plantas productivas en junio, respecto de mayo, se observan en la metalmecánica excluida la industria automotriz, las industrias metálicas básicas, la industria automotriz, los productos minerales no metálicos, los productos de caucho y plástico, los productos alimenticios y bebidas, la refinación del petróleo, los productos textiles y los productos del tabaco”.

Así se observa que la recuperación de la metalmecánica y la automotriz, que pasó de producir cero unidades en abril a 21.316 en junio, ayudó a traccionar, junto con la construcción y el agro, a algunos otros sectores. De hecho, las metálicas básicas son proveedoras de todos esos sectores, al igual que caucho y plástico y minerales no metálicos, mientras que la metalmecánica abastece a su vez al agro y a la propia construcción. La cadena productiva puesta a girar nuevamente. También la refinación de petróleo y alimentos y bebidas son demandantes y proveedoras de esos sectores. 

La industria recuperó con mucha fuerza, incluso en comparación con el resto de los países, tras la histórica caída de marzo-abril. Según datos del Centro de Estudios para la Producción (CEP-XXI), esa dinámica continuó durante julio y en los primeros días de agosto llegó a ubicarse 2,5% por encima de los niveles de la prepandemia.

BAE Negocios


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